APRIETA LOS DIENTES Y AGUANTA




Uno de los programas televisivos  más falaces, mentirosos y dañinos de esta última década es, sin duda alguna, “Españoles en el mundo” (y algún sucedáneo tipo “Callejeros viajeros”). Como parte muy importante del plan estratégico diseñado para destrozar la sociedad que hemos disfrutado hasta ahora, este tipo de programas nos lanza una propuesta malvada: salid de aquí, rapiditos; probad fortuna más allá de nuestras fronteras, allí donde nuestros paisanos lo están pasando de puta madre; seguid al amor de vuestras vidas allá donde os lleve y no os preocupéis, que siempre irá vuestra mamá a visitaros con un poco de Jabugo envasado al vacío. El esquema de cualquier episodio está basado en estos pilares: aventura, amor y la madre que llegará a hacerte la colada.

            Prácticamente desapercibidos, pasan artículos como aquel que El País aportó hace unas semanas. En él vemos la otra cara de la moneda: la del desesperado que abandona España después de haber agotado su subsidio y sus esperanzas. Vemos cómo llega a un país desconociendo completamente el idioma y cómo se da de bruces con una realidad inmisericorde que, en apenas unas semanas, lo estampa contra la miseria. Sin familia, sin amigos, sin recursos… en un abrir y cerrar de ojos ya era un inmigrante con una mano delante y otra detrás, como aquel con el que había compartido andamio hace un par de años.

            En ese mismo periodo de tiempo hemos retrocedido como grupo social inmensamente mucho más que como actores económicos. Como no despertemos, volveremos a ser miserables, insolidarios y cortos de miras. Vamos a caer en un sálvese quien pueda si no reaccionamos de la única manera posible: esto lo arreglamos quedándonos aquí y dando el callo. Sigamos formando a nuestros jóvenes incluso mucho mejor que antes. No caigamos en la trampa de que no merece la pena tener estudios y conocimientos. La ignorancia les haría definitivamente esclavos. Y, la felicidad -como el amor, como la justicia- hay que trabajarla  día a día con confianza y perseverancia. No dejemos que los malos se salgan con la suya. Somos más y, por supuesto, mejores personas. Éste es el único sentido de esta (cortísima) vida, coño: aguantar, sobrevivir y disfrutar. Y no darse por vencidos.

Llegad hasta el final, por favor:

9 de marzo


Cada cual imagina su particular paraíso. Me duele no creer en el eterno, en ese que hay que ganarse siendo bueno o perdonando o arrepintiéndote. Pero sí creo en el paraíso interior, en ese que crece y mejora, día a día, durante toda nuestra vida. Y en ese paraíso estás tú, ofreciéndome una pequeña luz, modesta, humilde como tú fuiste, pero fuerte y acogedora. Te recuerdo, te echo de menos y te necesito. Aún. Siempre.

Felicidades

MI MUJER ES UN GENIO




En este rollo de la crisis, ya sabéis que lo que más me cabrea es la escasez de imaginación y de sentido común. Porque vamos a ver: es imposible que podamos reaccionar como alemanes, norteamericanos, ingleses o chinos. Principalmente porque en nuestros genes no están las respectivas características de ser cabezotas pertinaces, bravucones emprendedores, piratas especuladores o trabajadores a destajo. Nosotros somos otra cosa. Es difícil de definir, pero es, sin duda, otra cosa.

            En este sentido hay un método básico de trabajo para conocer nuestras Debilidades, nuestras Fortalezas,  las Amenazas que nos acechan y las Oportunidades que la vida nos ofrece. Es el conocido método DAFO:

  • Conocemos nuestras Debilidades: no somos lo anteriormente descrito.
  • Tenemos bonitas Fortalezas, que pasaré luego a enumerar. 
  • Las Amenazas no son otras que las de intentar luchar en inferioridad de condiciones contra esos monstruos del capitalismo global.
  • Las Oportunidades están ahí para quien quiera verlas.

Y aquí es donde interviene la perspicacia de mi mujer. Me pasma su sentido común. En resumen, y siguiendo a rajatabla el método DAFO, concluye: no sabemos construir coches, no tenemos capacidad militar, somos unos vivalavirgen y, por supuesto, somos incapaces de estar en una tienda 24 horas o de fabricar plastiquejos a peseta la jornada. Lo que sí hemos sabido hacer durante estos últimos años (mal que le pese a alguno o que sea tan ciego que no lo quiera ver) es crear un Sistema de Salud de Primera División. Nuestra denostada Seguridad Social ha sido un vivero de profesionales como la copa de un pino y la atención universal, la bandera de nuestra escasa modernidad. Los que habéis viajado un poco por ahí  tenéis que darle la razón: en esto, amigos, podríamos ser una potencia.

            Imaginaos: crearíamos la gran industria de la atención hospitalaria. Dirigida a alemanes, norteamericanos, ingleses, rusos o saudíes septuagenarios. Investigaríamos en implantes, técnicas quirúrgicas, prótesis y métodos de buena convalecencia. Llegado el momento del final, seríamos especialistas en cuidados paliativos y en despedir a estos amables turistas, con una sonrisa, en su camino hacia el Más Allá. Todo ello en los enclaves paradisiacos de nuestra costa, de nuestras montañas o (si evitamos la contratación de capitanes Schettinos) en flamantes cruceros fletados en los astilleros gaditanos; dispondríamos de nuevo de vuelos chárter con Spanair para traer jubilados suecos; reflotaríamos Balnearios actualmente en horas bajas…

Turismo y atención sanitaria. Junto al  Banco de Santander, el Fútbol o  Inditex, nuestros casi únicos valores patrios. En estas Fortalezas se basarían nuestras Oportunidades.  Habría trabajo para todas las capacidades: médicos, enfermeros, auxiliares, terapeutas, camareros, paseadores, cuentacuentos y enterradores. Se fomentaría la I+D en la búsqueda de tratamientos y tecnología para el diagnóstico. Seríamos captadores de mano de obra especializada y de cerebros de la neurocirugía. Incineraríamos carne nórdica con esmero, cariño  y dedicación.

Reflexionad un poco con esta propuesta mientras nuestras lumbreras se entretienen en pergeñar el último e inútil recorte.

Por mi parte, sigo pensando que mi mujer es un genio. Y no tengo ninguna duda de que podría ser Presidente del Gobierno y solucionar todo este berenjenal.  A todas sus grandísimas capacidades se le une una característica común con los que nos han gobernado estos últimos 80 años: tampoco se maneja muy bien en inglés.

 



Y, por supuesto, el verdadero jefe:

VEN A PINTEREST, AMIGO



            Facebook me puso en contacto con gente a la que hacía tiempo que no veía. Me mantiene en conversaciones con amigos que viven a cientos de kilómetros de mí. Ofrece un montón de información que han convertido a la TV de mi salón en un trasto de uso completamente infantil.

            Twitter es el frenesí. Cada vez que actualizo mis cientoypico persona(je)s a los que sigo, éstos me envían sus propuestas, noticias, chistes o genialidades a una velocidad inasible, fugaz hasta la desesperación. Pero es mi puerta a la otra realidad,  la que no te ofrece el Telediario. Es una mina informativa.

            Y este Blog, mi Zoquete, es la pausa. Sin regularidad alguna pero con un pequeño compromiso, me acerco a los 60 amigos que tengo en la agenda del correo. Son 60 personas en las que confío por su sentido del humor, su cultura, su tolerancia y su capacidad de análisis. Más de la mitad de ellos no tiene (ni quiere) Facebook o Twitter.  Sé que muchos leen cada entrada en cuanto les llega. Otros, cuando tienen tiempo y se pegan una panzada de varias a la vez. Yo, con tal de que no borren el mensaje de El Zoquete, aún en negrilla, de  sus buzones de entrada, me conformo. Si puedo aportar algo en este batiburrillo ciberespacial que es Internet, bien; si no, al menos les envío encantado ese abrazo que todos necesitamos, de vez en cuando, para sentirnos un poco más vivos.

            Pero ahora he encontrado algo que complementa este maremagnum de las redes sociales. Echaba en falta este almacén inmediatamente accesible donde aparcar esas miles de fotos, vídeos, propuestas que veo cada noche por ahí. No me servía pasarlos al desván de “Favoritos” o abrir infinidad de carpetas y subcarpetas en un cada vez más saturado disco duro. Y, por ahora, creo haberlo encontrado en la red de moda: PINTEREST. Echadle un vistazo y cread vuestros cajones con las joyitas que vayáis encontrando. Es muy sencillo de manejar. Os dejo este enlace  y éste para que os vayáis familiarizando. Los que os animéis, pedidme una invitación y, en cuanto podáis, empezad a familiarizaros con ese nuevo “palabro”: PINEAR.


            Cuando entréis, por supuesto agregadme para cotillearos, como debe ser. También aquí soy charlyte.

CONFESIONES DE UN ARTISTA DE MIERDA

            Así se titula el último trabajo de Iván Ferreiro (ex Piratas). Se trata de un CD y un DVD donde disfrutar de una curiosa grabación musical en una habitación  de ambiente setentero y con público asistente. Le acompañan sus músicos habituales (el bajista no es personaje de Harry Potter ¿eh?) y recibe las visitas de Xoel López (Deluxe),  Santi Balmes (Love of Lesbian) o Ricky Falkner (Standstill).

            En resumen: una gozada. Os dejo con ese clásico de Los Piratas. Años 80. Y no os perdáis esa canción sin estribillo: Turnedo. Si no se os ponen los pelos de punta, siento comunicaros que ya sois zombies.


THE BOSS (o el Puto Jefe)



Como suele ocurrir, al buscar otra cosa, hemos encontrado en una carpeta esto de aquí arriba: la entrada con la que disfruté de uno de mis mayores sueños de hace casi 24 años: ver a Bruce Springsteen, The Boss, en directo.

3 de agosto de 1988. Acababa de terminar la Universidad. Después de una panzada enorme de estudiar (por imbécil, había suspendido todas las asignaturas en el primer cuatrimestre) había aprobado todo. Ya era un señor licenciado. Me imagino que por haber cumplido el reto, mi padres me correspondieron con lo que para ellos, sin duda, fue un enorme sacrificio económico. Tampoco estaría muy lejos del regalo mi hermana, verdadera mecenas de mi juventud. Apenas tuve que insistir: lo pedía con total ansiedad. No recuerdo haber tenido otra ilusión mayor en aquellos años.

La compañía: un gran amigo, lector de este blog y otro compañero suyo de la Facultad. Tres pipiolos recien graduados, con toda la vida y expectativas por delante. Acudimos al Nou Camp con mucho tiempo de antelación. Por supuesto, nos situamos en el césped, en medio campo, en la posición del 10 que hacía poco había sido de Maradona. En apenas unos minutos aquello se llenó hasta los sobraderos: 80.000 personas cuentan las crónicas. Dudaba mucho que el concierto comenzara a las 9 de la noche. Aún había bastante luz y no concebía un concierto sin la parafernalia de los focos de colores. Pero no, a las 9 en punto sonó un simple riff de pianola. El escenario seguía vacío. Un minuto después allí estaban: La E Street Band con el recordado Clarence Clemons, la pelirroja Patti Scialfa y su futuro marido: Bruce Springsteen, The Boss, el camionero de Philadelphia, el puto amo del universo. "Ja soc aquí", dijo, como el Tarradellas, tú.

Lo que ocurrió entonces fue impresionante: del 10 o medio centro acabé en punta, de 9 rematador. Sin pisar el suelo, fui amasado, retorcido, elevado y transportado, en el interior de un monstruo de carne febril, hasta las vallas de seguridad del escenario. Allí me quedé clavado por el esternón, a pocos metros de aquellas botas de cowboy y de esas patillas de estibador. No dudaba en ningún momento que ese era el fin de mi corta vida. Me asaltó la imagen de mi madre, mordiéndose el labio inferior y diciéndome: "ya te lo dije, ya te lo dije".

Obviamente, sobreviví para disfrutar de las cuatro (¡cuatro!) horas más felices de aquellos años. El Puto Jefe únicamente paró 20 minutos. Los aproveché para -por enésima vez- escurrir de  la camiseta  todo el sudor que acumulaba. Busqué desesperado una cerveza que resultó tan fría que, al engullirla con tanta ansiedad,  me provocó enormes dolores de estómago. Atentas, dos amables chicas de la Cruz Roja corrieron hacia mí. Tanto me debía retorcer que ya estaban a punto de llevarme a la ambulancia. Al ver sus intenciones de sacarme del estadio corrí como un poseso otra vez hacia el centro del campo. Como ya conocía el paño, al apagar de nuevo las luces y sonar el primer acorde, clavé los pies sobre el punto de saque y no me movió ni el diablo. Desde allí,  fue donde realmente me di cuenta de donde estaba: en medio del Nou Camp, en el puesto de Maradona, con 80.000 personas alrededor que veían como Bruce cantaba otras dos horas (de eso estaba convencido) sólo para mí.

Tres horas después del primer acorde, cantó la canción con más mezcla de sensualidad y testosterona que ha escrito ser humano alguno (¡esa parada del minuto 2,34!). Y ya, que más puede pedir uno... que si el mundo tiene que acabar, que sea en ese momento.



Ya sé que suena fantasioso. Pero aquello fue lo que ocurrió. O quizás  fue lo que recuerdo. Qué más da. Era 3 de agosto de 1988, Barcelona, cantaba The Boss y un pipiolo estaba a punto de iniciar el resto de su vida.

24 años después y gracias a la enorme generosidad de unos amigos que quieren compartir con nosotros un brindis a la vida, vuelve la cita con el Sr. Springsteen. Nunca se lo voy a agradecer bastante. No sólo me van a invitar a un concierto y a su casa. Me han invitado a mirar otra vez con emoción e ilusión los días o años que queden por delante. Mi eterno agradecimiento.

Prepárate, Bruce, que allá vamos.





SUICIDIO INFORMATIVO


Si deseo mantener un mínimo de salud mental  tengo que dejar, radicalmente, de leer, ver y escuchar las noticias. No sé a vosotros, pero a mí me están generando una mala virgen de primera división.

Corrupciones, injusticias, arbitrariedades, crisis y muestras de mucho morro, me están poniendo de los nervios. Y claro, cuanto más uso hago de las redes sociales, más caigo por este precipicio. Prácticamente todo lo que me aparece en Facebook o Twitter son malas noticias a las que hay que dar al “compartir” o al (palabro) “retwittear”. Otra modalidad es la recepción de iniciativas por las que tengo que firmar a favor o en contra, en una cadena cuyo desarrollo y final son más bien sospechosos.

Me da la sensación de estar rodeados o (lo que es peor) de formar parte de una inmensa plataforma de “indignados cibernéticos” que nos retroalimentamos de ira y furor, armados con nuestro teclado, no muy alejados del cálido radiador y ajenos completamente de la realidad.

Como  esto me está dando ya un poco de yuyu, voy a iniciar una primera fase de suicidio informativo. Éste consistirá en  no conectarme ni a Facebook ni a Twitter hasta el próximo lunes. Paralelamente, durante el mismo periodo, no haré uso de los periódicos ni de los telediarios. Aprovecharé esos instantes que, aunque no eran muy extensos, sí me llevaban un tiempo, para hacer otras cosillas que siempre tengo pendientes

Son solo tres días. Si el lunes, mi sensación de cabreo se ha apaciguado, algo habré ganado y me plantearé una segunda fase.

Os tendré al corriente del experimento. Si es que puedo cumplirlo, claro.

ANDREA

Estoy cabreado, pero no desilusionado. Para tirar adelante sólo necesito pequeños detalles que hacen la vida agradable y la llenan de sentido. No son muchos, pero suficientes. Por ejemplo ver como Andrea es capaz de hacer una bella versión de DEVOLVERTE del gran Jero Romero (ex-Sunday Drivers). Y lo más bonito, cantarla a través de nuestras calles, con toda la naturalidad del mundo. Gracias, Andrea, por estos detalles que nos hacen tirar para adelante. Y gracias por ofrecerme otro ejemplo con el que tumbar por el suelo todos los prejuicios hacia los jóvenes.









MÁS ALLÁ DE NUESTRAS POSIBILIDADES



Mi mujer aún no ha leído esta carta pero, en cuanto lo haga, verá cómo alguien ha plasmado perfectamente sus sentimientos.  La pobre, cada vez que oye esa frasecita, se le suben los demonios. Considera esa afirmación insultante desde cualquier punto de vista. Siempre ha considerado que si algo ha existido estos últimos años ha sido una multitud de personas que sólo pretendían disfrutar un poco de la vida. En este periodo, todos hemos rozado con la punta de los dedos lo que parecía que iba a ser un goce eterno de las oportunidades de un paraiso de bienestar. Habíamos dado ese pasito más, superando la sufrida vida de nuestros padres. En su juventud, jamás disfrutaron de vacaciones, ni de regalos de Navidad ni de sábados de fiesta. Parecía casi lógico y obligatorio que avanzáramos ese milímetro de progreso y que dejáramos el camino más despejado para nuestros hijos.

Pero por culpa de la avaricia de unos pocos, de los de siempre, de ese 1% insaciable que controla el 99% de los recursos y de las riquezas, el abismo se ha abierto a nuestros pies. Y para tapar esa inmensa zanja, nos dicen que tenemos que apoquinar hasta la última gota de nuestra sangre.

No hemos sido culpables de ninguna crisis. No nos hemos vuelto locos voluntariamente. No hemos destrozado ningún sistema. Y no hemos vivido por encima de nuestras posibilidades, c... Ya vale de esa milonga que nos culpabiliza. Fuimos humanos, simplemente. Intuímos una pequeña luz que quisios disfrutar.  Pero ahora sólo nos queda el dolor, después del portazo que nos han soltado los de siempre en todos los morros.

Los de siempre, que se creen invencibles, inmortales. 

Ilusos... también a ellos les espera la Única que nos igualará al 100%.

PARADE

Si este señor, con esa pinta de funcionario de Agricultura con 10 trienios, es capaz de llegar a todos los escenarios “indies” de España, yo (con 8 para cumplir) quizás retome las clases de guitarra. Aún queda futuro más allá de la máquina de fichar.


COSAS VEREDES



Tal como señalaba hoy Toni Garrido en sus geniales "Asuntos propios", hemos pasado de considerar el "mileurismo" como la resignación de un asalariado, a sentirlo como una aspiración prácticamente quimérica. Con un salario mínimo casi tres veces menor que el de un francés, tenemos que soportar recorte tras hachazo, sin la más mínima protesta. Paralelamente, cada español sufrimos un fraude fiscal de 820 euros. Si este fraude se combatiera con eficacia, desaparecería por completo el déficit tan brutal que padecemos. Y nos sobraría otro tanto para chuches y sandwiches de nocilla.

Y si seguimos la paradoja por el hilo que desteje, hay muchos españoles que trabajan todo un mes para cobrar 820 euros, que irán a parar al bolsillo de sus compatriotas defraudadores. El diezmo: un mes para el "señoritu".

A la vez asistimos a juicios por corrupción, cohecho, aprovechamiento ilícito del dinero público... Hoy he oido una pregunta muy curiosa en el juicio a Matas: si alguien recibe un dinero público por un trabajo que no ha realizado, ¿por qué tendría que devolverlo a los ciudadanos? La culpa deberá ser de quien lo ha pagado, no de quien lo ha cobrado. "Mucho morro" lo llaman a esto en mi pueblo. Pero claro antes en cada pueblo había un tonto. Ahora en cada pueblo sólo hay un listo, que es el que se lo lleva crudo.

Feliz 2012, el año de la hecatombe y del apocalipsis maya. En fin, como todos los años (como el partido del siglo).

Y feliz 65 cumpleaños para este señor, que tan buenos ratos me ha hecho pasar. Os dejo con dos de mis canciones favoritas. La que NO es una versión afinada de Nirvana y otra para temblar de gustirrinín, intentando llenar el vacio en el escenario de otro monstruo. Imposible.




ESCEPTICISMO




Escéptico: El que duda o cuestiona


            Hoy, 20 de diciembre, se cumplen 15 años de la muerte de Carl Sagan. Considerado como el gran divulgador científico del siglo XX, fue ante todo un escéptico, un defensor del racionalismo y un impulsor de la educación basada en la duda y en la experiencia. 

Para muchos, fue un faro en la oscuridad; para muchos otros, un simple charlatán.

            Aquí tenéis una pequeña muestra de sus frases más famosas.
  • “No puedes convencer a un creyente de nada porque sus creencias no están basadas en evidencia, están basadas en una enraizada necesidad de creer”
  • “El primer pecado de la humanidad fue la fe; la primera virtud la duda”
  • “La ciencia es más que un simple conjunto de conocimientos: es una manera de pensar”
  • “La vida es sólo un vistazo momentáneo de las maravillas de este asombroso universo, y es triste que tantos la estén malgastando soñando con fantasías espirituales”
  • “Si no podemos pensar por nosotros mismos, si somos incapaces de cuestionar la autoridad, somos pura masilla en manos de los que ejercen el poder. Pero si los ciudadanos reciben una educación y forman sus propias opiniones, los que están en el poder trabajan para nosotros. En todos los países se debería enseñar a los niños el método científico y las razones para la existencia de una Declaración de Derechos. Con ello se adquiere cierta decencia, humildad y espíritu de comunidad. En este mundo poseído por demonios que habitamos en virtud de seres humanos, quizá sea eso lo único que nos aísla de la oscuridad que nos rodea”

Vídeos de la serie COSMOS, su gran obra vital:


Asombrosamente, en pleno siglo XXI, el escepticismo sigue siendo un débil explorador que se abre paso, a machetazos, a través de una jungla de prejuicios, supersticiones y fanatismos. Pero parece ser que razón y fe son vías paralelas que nunca se van a juntar en un punto de encuentro. No sé si será fatalismo, pero todo lo que me rodea me impide albergar esperanzas.

Para los racionalistas (y también, por qué no, para los fideístas), recomiendo un programa que hace poco emitió su último episodio. Si alguien no acepta sus conclusiones, al menos que disfrute de su técnica y sus guiones.  Son magistrales.







 

CÓMO SALIR DE LA CRISIS.

Famosa foto que corre por la red



Uno de los regalos envenenados del concepto actual de globalidad es esa convicción fatalista de que nada podemos solucionar por nosotros mismos. Tan enormes y generales son nuestros problemas que parece que la solución también deberá ser compleja e incluso ajena a nuestras posibilidades. Pero, amigos, no desfallezcáis. Pensad, ante todo, que lleváis en vuestro interior, no Abanderado, sino un regalo de la naturaleza: ¡Sois españoles, coño! Nosotros no nos acojonamos a las primeras de cambio. Nuestra imaginación y capacidad de supervivencia son un regalo divino y, combinadas con nuestra proverbial picardía y con un “pormiscojonismo” históricamente documentado, no debemos temblar por nuestro futuro.

Ante obstáculos universales, estamos acostumbrados a buscar soluciones épicas. ¿Qué no sabemos cómo adentrarnos en la selva mejicana?, pues quemamos nuestros barcos y, como no queda otra, hala, para dentro y a la jungla a masacrar aztecas. ¿Qué nos sobran barcos y no sabemos cómo desarrollar una nueva Reconversión Naval?, pues nada, oye, enviamos toda nuestra flota a sucumbir en la tormenta perfecta de Trafalgar. Ejemplos, a miles en nuestra rica historia.

Lógicamente, estamos en tiempos modernos, como diría Chaplin , y ya no procede tanto belicismo y suelta de testosterona armada. Ahora “semos” europeos y, por lo tanto, más sutiles. La salida de la crisis será individual, pero a la vez masiva. Sólo necesitamos, como siempre, líderes sólidos y preclaros que nos enseñen el camino. Hernancorteses y Poncesdeleón del siglo XXI. No podemos luchar contra primas de riesgo voraces, pero podemos aliarnos con abuelas con encanto, pero también insaciables. Todo quedará en los lazos familiares. Salgamos de la crisis y busquemos nuestra salida carnal a este túnel oscuro. Sigamos el ejemplo resplandeciente de nuestro nuevo líder, el funcionario echaopalante.

Si os escasea la imaginación, os dejo un manual de instrucciones, una guía de recursos, y una foto de actuales millonarios, futuros divorciados:




De nada, a practicar

SÓLO CUANDO ME RÍO




Os presento un curioso gráfico. Este es el juego del Monopoly en el que estamos inmersos todos los tontochorras de la humanidad humana: un "divertimento" entre Estados y Bancos que se piden préstamos, generan deudas, gastan, ingresan, apuestan y pujan con el dinero de todos. Este curioso juego de niños es el que nos está trayendo de cabeza y generándonos tanta mala leche. Podéis disfrutarlo en toda su dimensión en esta dirección.

El caso es que, si no fuera tan crudamente cruel, sería hasta divertido: flechitas para un lado y para otro, cada una con su colorcito, su curva y su grosor. En esta dinámica jugamos todos queramos o no y es tan retorcida que, me temo, ya no depende ni siquiera de esos intangibles "mercados" (y ya no digo de los Gobiernos, pobres mentecatos). Éste es un juego de sinergias y tensiones tan desbocadas que no tiene más remedio que explotar para regenerarse. Aquí hace falta un nuevo big bang como el comer. Y hala, a tomar por saco todos; a expandirse por el Universo.

Como decía aquel boxeador noqueado, a la pregunta de si le dolía el cuerpo tras la paliza: "sólo cuando me río". No nos queda otra: partirnos de risa ante tal tomadura de pelo global, ya que el hostión va a ser terrible.

TED LEO AND THE PHARMACISTS

Os dejo con uno de esos grupos que te alegran la vida de vez en cuando. Qué mejor remedio contra el "mal del mercado" que la receta musical de un buen farmacéutico. El vídeo es gracioso y además puede servir para entrenar un poco el oído con el inglés. A disfrutar.


Mátrix (o la banca) siempre gana




Aunque nunca se había ido, vuelve El Zoquete. Como podéis comprobar en el historial, su descanso coincidió con el fenómeno del 15 M. Este movimiento me fascinaba: se presentaba como esa ráfaga fresca que venía a aventar la caspa del traje del abuelo. Y aún me sigue atrayendo, a pesar de notarlo cansado, apesadumbrado y casi vencido. Al observar que prácticamente en todos los medios de comunicación se le estaba dando una cobertura y una interpretación que no me cuadraban, fui buscando las fuentes de información más cercanas. Uno a uno, fui dando tumbos por diferentes blogs y foros donde informarme de lo que estaba pasando.

El caso es que me enganché a un foro cuyo nombre me vais a permitir que no mencione. Lo frecuentaba tanto que era la única página que tenía en cuenta al encender el ordenador ( más Facebook, lo reconozco). En él coincidieron opinantes de diversa procedencia, inclinación y argumento. Pero, en su gran mayoría, contaban con algo en común: una capacidad extraordinaria de análisis y una forma de relacionar los acontecimientos muy notable. También era un lugar donde imperaba la educación y el respeto por la opinión de todo el mundo. Un vergel, vamos.

Observé, aprendí y al final (era inevitable) participé un poco. Han pasado el verano y el otoño y este foro ya no está tan activo. Quizás la dura realidad global o el desencanto de sus participantes sean los culpables de su escasa vidilla. Puede que el inicio del curso escolar los haya devuelto a sus clases o cátedras. Quizás hayan vuelto a sus blogs o Zoquetes particulares. La cuestión es que noto que todo está más marchito en aquel jardín.

Nada se iba a solucionar en aquel foro. El rodillo de los insaciables mercados iba a pasar de igual manera por los parterres de flores de sus ideas. El martillo pilón de la realidad ya nos ha despertado de aquel sueño dialéctico. Pero bueno, lo hemos pasado bien. Se ha teorizado sobre otro mundo posible, que no sé si será mejor o peor, pero sí diferente. Quiero creer que aquél era uno más de los miles de foros que pudieron nacer alrededor de ese ansia de regeneración. Soy feliz con el autoengaño. Pero también sé que ahora toca otra cosa: enfrentarnos a las verdaderas reglas de juego; volvernos a sentar en ese puesto de la cadena del que no podemos escapar; volver a soñar con esa primavera de la que ya sólo nos queda el recuerdo; convencernos definitivamente que daba igual tomar la píldora roja o la azul. Porque Matrix siempre gana.

Vuelve El Zoquete, hola a todos.

Y muchas gracias a EL ROTO.

ANÁLISIS ELECTORAL (VERSIÓN FAST FOOD)



Conozco un pueblo en el que hay dos establecimientos de Fast-Food o comida rápida (hay quien la denomina “basura”). El primero ofrece hamburguesa con queso y a él acude una clientela fija que no se para a pensar si puede haber otro menú. Lo engullen mirando al vacío, rechupetean la pajita y absorben un líquido negruzco sin apenas gas ni sabor. Cuando terminan, jalean y hacen la ola al cocinero quien, cínico, piensa: “si vosotros supierais”. El cocinero les llama, para más sorna, “gente de bien”.

En el otro comedero, sus cocineros llevan años debatiendo como cocinar su hamburguesa para que sea la elegida no sólo por sus habituales, sino por los del otro establecimiento. Prueban fórmulas, combinaciones y fantasean con los ingredientes. Al final, ofrecen hamburguesa sin queso -para establecer una pequeña diferencia- pero con pepino. Sus clientes terminan de deglutir, mantean con alegría al cocinero quien, con choteo (mientras piensa “si vosotros supierais”) les denomina como “el pueblo sufrido y trabajador”.

En el primero, la fidelidad es absoluta, aunque la hamburguesa esté revenida y el pan, mohoso. Cada sábado, la “gente de bien” acude, traga, paga y vitorea. En el segundo, más de lo mismo, los “sufridos” piden más o menos pepino, pero tragan con la carne especiada para esconder su nula calidad.

Pero resulta que en el segundo están observando que pierden clientela. No han pasado a las filas de la “gente de bien”, sino que se quedan en la calle, junto a otros que nunca habían entrado en un restaurante. Y no quieren atravesar ninguna puerta. Se están planteando que hay otros mundos, otras elecciones a la carta. Perciben que su dieta es escasa y con muchas carencias e intuyen que hay algo más: un buen solomillo o una rica ensalada de frutas y marisco. Creen en esa intuición y van a perseguir el sueño de alcanzar una dieta mejor y más saludable. No saben si torcer hacia un lado o hacia otro, pero el camino se les mostrará -tarde o temprano- entre la maleza que creció por la desidia de quien no quiso segarla a tiempo.

Mientras tanto, los dueños de las dos hamburgueserías miran con temor a esos extraños seres que buscan una senda nueva. Y se observan, cada uno en su lado de la calle, pensando: “por favor, que no encuentren el solomillo que tenemos escondido en el arcón”.

Y aquí está el solomillo. Ten paciencia en la lectura, porque es una obra maestra:

http://elporquedeunamosca.blogspot.com/2011/05/por-que-no-hay-una-democracia-real-en.html

EL SOL BRILLA (PARA QUIEN NO CIERRA LOS OJOS)


Como sería muy largo explicar por qué no he acudido a la cita con este blog durante los últimos meses, mejor corremos un tupido velo y tiramos para adelante con él. No obstante en próximas entradas (que las habrá) iré desgranando cosillas y “sucedidos” del pasado reciente.

No he podido evitarlo: los acontecimientos de estos días no podían quedarse sin un comentario. Yo, la verdad, es que me sentía un poco marginal o raro. En mi mesilla tengo, ya leídos, el famoso Indígnate, el para mí imprescindible ¿Por qué se cayó todo y no se ha hundido nada?”, de Juan José Torres y el Ensayo sobre la lucidez, de Saramago. Me he metido entre pecho y espalda las conferencias de Arcadi Oliveres y otros avanzados de ATTAC y he alucinado con el oscarizado Inside Job. Y me he quitado el cráneo con D. José Luis Sampedro. En definitiva, tenía todo el arsenal para convertirme en un revolucionario de boina calada y puro en ristre. Pero, como decía arriba, me sentía más solo que la una. Si intentaba hablar con alguien de mi entorno sobre ese sentimiento de cabreo que me poseía, la conversación se cerraba en ese fatalista ”¿pero qué le vas a hacer?…”.

Y mira por donde me encuentro con esta muestra de vida en el erial de España que es el movimiento #15M (día en el que, irónicamente, estaba en el extranjero y no me enteré de su convocatoria). Y que queréis que os diga. Estoy encantado, alucinado y esperanzado. No sé dónde acabará esta corriente de aire fresco. Quizás en nada, en un brindis al sol. O quien sabe, quizás alguien en posesión del verdadero poder (obviamente no los políticos) sea tan perspicaz para darse cuenta que al pajarillo (nosotros) no hay que apretarle ni demasiado para aplastarlo ni tan escasamente como para dejarlo escapar.

Por los que se dedican a la política, no concibo esperanza. Hace un par de días, en una entrada de Facebook, dos candidatas a concejal (una de ellas, a parlamentario) de mi pueblo se preguntaban (cito de memoria) por qué éstos de la Plaza del Sol se quejaban, si ya teníamos democracia. Que habría que verlos en un país del Magreb. Que votaran o formaran un partido político y se dejaran de zarandajas. Añadían: éstos están de acampada como podrían estar de picnic disfrazados de exploradores.

Y zas, no pude evitarlo. Toda mi carga de Saramagos, Torres, Attac o Inside Jobs me rebosó desde las entrañas y les solté cuatro (muy educadas, respetuosas y contenidas, eso sí) argumentaciones. En fin, una de ellas puede ser, en apenas un mes, mi próximo jefe.

Pero lo triste de todo esto es ver que el político clásico no se entera. Sigue analizando la realidad desde una perspectiva un poco miope y anticuada y con una calculadora de votos. O puede ser que vivan en una realidad paralela de mítines unívocos, que son lo más alejado que existe del diálogo y del intercambio de opiniones que se desparraman por la Puerta del Sol.

No lo sé. El caso es que, como no reaccionen, se despertarán preguntándose: “¿quién se ha comido mi queso?”

P.D. Un Sugus para el que acierte por qué partido se presentan las Candidatas.

FELICIDADES


Y NO HAY UN DÍA EN QUE NO TE ECHE DE MENOS

NO PASA NADA, TENEMOS A ARCONADA




Mira que soy positivo, que de aquellos días me acuerdo perfectamente del gol de Maceda, de los abrazos que nos dimos los compañeros de piso en Zaragoza, de aquellas dos teles (una se veía y otra se oía) con las que pasamos un curso entero y casi no me acuerdo de la pifia de Arconada. Parece ser que marcó a una generación. Eso dicen. El caso es que yo apenas sentí un ligero resquemor. Quizás fue por una débil resignación (aquel rollo de los cuartos, etc, etc) o porque tampoco me llevo grandes disgustos por las derrotas de equipos de hiperhormonados millonarios. De aquella Eurocopa me acuerdo de la victoria sobre Alemania en semifinales y apenas tengo una brumosa referencia de la gran debacle ante los franceses.

Sea lo que sea, sí que es cierto que el pobre Arconada, una vez superados todos los complejos patrios y todos esos rollos de injusticias arbitrales o divinas, merecía un homenaje. Junto a Cardeñosa, Julio Salinas y Raul forman el cuarteto de la debacle futbolera hispana. Éstos últimos tendrán que esperar. Ahora le ha llegado la oportunidad a todo un icono de la España de la Transición: Don Luis Miguel Arconada Echarri (San Sebastián, 1954-)

El grupo que ha tenido la gran idea ha sido Señor Mostaza, unos valencianos a los que aconsejo escuchar, sobre todo su disco de 2008 Somos poco prácticos. Allá va:




LODOS Y BARROS



  • Francia: 10 huelgas en los últimos meses.
  • España: 12 ediciones de “Gran Hermano”.


Eso explica por qué un trabajador francés se jubilará a los 65 años y uno español a los 70.


Del Blog: "A veces veo muermos"


ESAS PEQUEÑAS INJUSTICIAS

Os acordaréis de aquellos Tres Tenores de la catacumba de La Mandrágora. La Historia, que es caprichosa, relegó a Alberto Pérez al papel menor de los boleros y elevó a las cumbres de la fama a Joaquín Sabina. Pero en esa tierra de nadie quedó Javier Krahe. Recuerdo cómo lo disfrutamos en aquel mítico circuito compartido entre Arnedo, Calahorra y Alfaro, que demostró cómo la cultura siempre gana al compartir y no al dividir. (¡Cuánto dinero y esfuerzo nos hubiéramos ahorrado si aquel espíritu se hubiera mantenido en el tiempo!). Pudimos gozar con aquel artista sincero, autor de joyas preñadas de ingenio, de canciones de dobles y triples sentidos, de muñecas rusas en clave de sol.

Quizás por no haber variado mucho su registro, quizás por apostar por los pequeños cafés y teatros o porque no se le puso en el bullarengue, el caso es que la suya no ha sido una trayectoria de grandes éxitos. Pero sí que nos dejará decenas de historias tan bonitas como ésta. Es mi canción favorita y una muestra de que mis prejuicios no sirven (como debe ser) para nada. Si es impresionante en su versión original, recibe una estupenda vuelta de tuerca, en su "homenaje".

Y el tema: ¿alguien conoce un poema o una canción que ensalce con tanta elegancia la infidelidad?

Y digo que me trago los prejuicios porque esta enorme versión es de alguien que... como que no.





CALAHORRA ERA UNA FIESTA (Y II)




Esta larga presentación histórica es imprescindible para comenzar el debate. Sin ella no se puede entender la situación actual. Desgraciadamente, no servirá para encontrar una solución pero tampoco la conseguiremos olvidando de dónde procedemos.


Este debate no es nuevo. De hecho hace años me invitaba algún Colegio, Asociación o Escuela de Padres para hablar del tema. Recuerdo que estaban alarmados por el comportamiento de los jóvenes que sólo pensaban en emborracharse en un tiempo record, comportamiento que repetían semana tras semana. Yo apelaba a su memoria. Les pedía que volvieran a pensar como jóvenes y que fueran sinceros. Al final llegábamos a dos conclusiones: una, que el joven siempre iba a ser joven, con todo el paquete que conlleva y otra, que siempre iba a haber una alternativa peor, indeseable: que este ocio nocturno lo tuvieran que buscar fuera de Calahorra, con el coche como medio para ello. Este tiempo parece que ha llegado ya hace unos años.


No obstante, y a pesar de ser necesario, creo que ahora el debate parte de un error: se propone que el Ayuntamiento intervenga en el relanzamiento del ocio nocturno e incluso en la resurrección de un cadáver. Desea que una Institución Pública actúe de médico de urgencias ante un enfermo terminal que dará paso a otro bebé que nacerá cuando tenga que hacerlo. Será mañana o dentro de varios años, pero no cuando lo decida un médico que quizás está para resolver otras patologías o para otras urgencias.


Creo que los jóvenes de ahora decidirán a qué dedican su ocio nocturno, como los jóvenes del milenio pasado decidieron que fuera alrededor de La Ronda: sin esperar a ninguna orden o semáforo verde. En su momento se dieron unas circunstancias irrepetibles que fructificaron en un fenómeno irrepetible. En estos instantes, se estará cociendo el futuro del ocio de nuestros jóvenes. Quizás ya esté casi delante de nuestras narices y no sepamos verlo.


Me cuenta un joven que cada sábado queda con los amigos en una bajera, ven el fútbol en alta definición en una tele de 50 pulgadas. Al calor de una agradable chimenea. Los amigos traen la cena en un tupper que les han preparado sus madres. Terminan la velada con unos cubatas de ron de 12 años y whisky de malta. De ahí van a la discoteca. Gastan unos 15 euros por cabeza y sólo alimentan a un negocio de hostelería. La Ronda, en su momento dulce, podía dar de comer a más de 30 familias.


Tienen 20 años. Lo narran como algo reiterativo y aburrido. De hecho se diferencia muy poco de lo que yo, duplicándoles ampliamente la edad, pudiera hacer un sábado. Esto es una anomalía que salta dos generaciones. Pero ya están a punto de comenzar algo nuevo. ¿Qué será? Ni ellos mismos lo saben, pero ya lo están necesitando. Y lo harán . Junto a otros cientos de jóvenes que están pasando por lo mismo.


Lo que sea no será porque se lo prepare ninguna Institución. Ésta se podrá gastar los miles de Euros que sea para suplir aquella mítica Ronda. Al final, al final, estos jóvenes harán, en un movimiento inexplicablemente coordinado, lo que les pete. Como debe ser. Como manda la tradición.