EL TRÁNSITO



















En el intervalo de pocos días he estado en Barcelona y Madrid. Dos ciudades grandes que tienen sólo en común el ansia que un montón de sus habitantes muestran por vivir juntos. Aunque, luego, nadie se hable por la calle.

Barcelona me tocó en festivo, con sol y alegría en sus calles.Músicos callejeros, estatuas vivientes y guiris a tutiplén, con su uniformes de bermudas, sandalias y calcetines beige. En cambio, Madrid me recibió en día laborable, lloviendo a mansalva y con cierta tristeza en el ambiente. Gallardón aún sigue buscando el tesoro en las entrañas del distrito Centro y todos los madrileños tienen muchas ganas de que lo encuentre y empiece a tirarse de los pelos por él con Esperanza. El cachondeo castizo da mucho de sí.

En los trayectos en Metro intentaba estar atento a las personas que allí viajaban. Queŕia comprobar la tesis de El Tránsito, el Cortometraje documental ganador de la última edición de CORTEN. Según Elias Leon Simiani, su director, el viaje diario desde el extrarradio donde viven los productores, hasta el Centro, donde éstos producen, es la fórmula perfecta inventada por los hombres más importantes reunidos en el edificio más alto del planeta. El tránsito agota, evita el ocio y aliena a la persona al evitarle pensar. El tránsito ayuda a convertirnos en máquinas de producción, meros supervivientes en la base de una pirámide cuya cúspide está en el ático de ese rascacielos. Elías León tiene una enorme capacidad de observación. Disecciona la realidad en unos instantes fugaces pero repetitivos con los que elabora un conclusión incontestable. En en uno de estos desplazamientos en Metro, mientras pensaba en el documental, los planetas se alinearon y zás... Elías León Simiani me llama por teléfono. Aproveché para pedirle que me enviara los otros tres cortometrajes que preceden a El tránsito, incluidos en una serie de 10 que parece que le llevará el resto de su vida profesional. En cuanto los tenga, os aviso en El Zoquete para verlos en una sesión con palomitas.

No he encontrado El Tránsito en la web para que lo disfrutéis quienes no pudísteis asistir al Festival. Pero sí os puedo traer este corto de Elías que me parece un haiku audiovisual, una joyita engarzada en el aire del desierto. También puedes acceder a una pequeña entrevista con este director.



Por cierto, hablando de casualidades. En la entrega de Premios de CORTEN, nuestro amigo J. Manuel León Meliá entregó el premio al colaborador (y primo) de Elías, que se llamaba... Manuel León.

FANFARLO

Grupo londinense liderado por un sueco. Parece ser que en estos últimos tiempos, un producto sin sueco añadido no tiene valor alguno. Estos chicos no suenan mal. Vienen precedidos por buenas críticas y parece ser que el caduco Bowie quiere darles una oportunidad apadrinándolos. Suenan a Arcade Fire o a Belle and Sebastian, con aportaciones de trompetas y violines. Veremos si encuentran su hueco en el panorama o se quedan en otra promesa más.

LA PARADOJA








Es curioso: defendemos nuestros datos personales con uñas y dientes. Pedimos protección al Estado legislador para que las empresas privadas no nos incluyan en sus insaciables bases de datos. Los funcionarios tenemos que conocer y firmar interminables protocolos para la defensa de los datos de los ciudadanos. Creamos listas Robinson y cuando alguien se acerca pidiéndonos un minutillo para una encuesta “anónima”, pensamos para nosotros “Si, ya, ya.. anónima”

Protegemos a nuestros menores y exigimos que se difuminen sus rostros en las tomas fotográficas o en los telediarios. Para la inscripción de un niño en cualquier actividad, nos presentan unas fichas en las que un cuarto es para sus datos y otros tres para una relación impresionante de artículos de la Ley de Protección de Datos y de la Ley de Protección al menor. Solicitamos a los padres su permiso para que los niños puedan salir de forma identificable en fotos de algún folleto informativo. En caso de demanda, ese permiso podría llegar a ser papel mojado. Finalmente, decidimos publicar imágenes con niños a un par de kilómetros de distancia, intentando que no se distingan unos de otros.

Supongo que todo esto es el producto, como siempre, de un mal uso de algo que tradicionalmente habíamos basado en la confianza, contínuamente desmentida, en la bondad humana. Pronto pasaremos, de la alegría de buscar ese periódico donde salen nuestros niños en la castañada o en el cuentacuentos, a ese desasosiego por el temor a que alguien utilice su rostro en un perverso fotomontaje.

Si, ya, me diréis. ¿Y dónde está la paradoja del título? Pues en el hecho de que, si los adultos nos la cogemos con papel de fumar, a los menores todo esto se la trae al pairo. Si nos damos una vuelta por las llamadas redes sociales (Tuenti o Facebook, por ejemplo) vemos que la intimidad y la defensa de los datos personales acaba siendo un cuento chino. El pudor por exhibir todo tipo de datos, fotos y acontecimientos es realmente escaso. Agregan a su página a los amigos de los amigos de los primos sin mucho remilgo y con nula prevención. Exponen lo que han hecho el fin de semana y lo que harán en el siguiente. Actualizan, en tiempo real, con sus teléfonos móviles, cualquier cambio de actividad. Y toda la intimidad que, desde sus padres, la Administración o los medios de comunicación se ha intentado proteger, se va a tomar por saco.

Y la Protección de Datos y la Ley del Menor choca con otra paradoja: el derecho a su intimidad personal. Y, hala, a legislar otra vez y a intentar poner puertas al campo. Mientras tanto, un consejillo: no les adelantéis a vuestros hijos cuándo os vais (con ellos) de vacaciones hasta última hora. Los amigos de los amigos de los primos tardarán un poco más en saber cuando tendréis la casa vacía.


UNA VOZ Y UN WOK

Hay una amiga seguidora de este blog cuyo gusto musical y estético es de mi total confianza. Así que cuando aconseja escuchar algo en su Facebook, allá voy con una fe ciega. Y no me falla nunca. Si por algo actualizo mi cuenta es por disfrutar de la novedad que propone.


Aquí tenéis a la que será una de las voces más populares en los próximos meses. Eso, o es que ya estamos invadidos por los ultracuerpos de Vale Music.

En este clip no sólo disfrutamos de la maravillosa voz de Silvia Pérez Cruz, sino que también podemos aprovechar una lección magistral de toque de HANG, que es esa especie de wok. Es un instrumento de reciente creación , entre melódico y rítmico que acompaña a todo el que se precie ahora de alternativo y original. Una voz y un cacharro que darán mucho que hablar.



Y muchas gracias, Mika

LOONEY TUNES PIRATAS



















Cada domingo, desde varios dominicales, se nos surte de una variada oferta de DVDs infantiles. Looney Tunes, Cuentos Clásicos, La Pantera Rosa, etc. Son baratos y agradables, inocentes y clásicos. Pero alguno de ellos contienen una trampa tremebunda. Al comienzo, sin previo aviso y como mascarón de proa, el Ministerio de Cultura y la innombrable nos lanzan un spot de unos 50 segundos y que,digamos suavemente, no es muy apto para niños de 4 años.



Yo pensaba, ingenuamente, que no iban a ser capaces de insertarlo antes de historias infantiles. Sí lo había visto antes de toda película comprada o alquilada, pero no lo esperaba en las destinadas al público infantil. Es un anuncio que, de por sí, ya me parecía absurdo e inútil. Lanzan esos mensajes no muy subliminales de pirata = ladrón = criminal, etc. Me cabreaba que no pudiera pasarse acelerando la imagen o pasando al siguiente capítulo. Es un spot cabezota y furibundo. Pero, vamos, que te lo planten antes de Caillou o los Teletubbies... ¡Manda huevos!

Y yo ahí, dándole al forward con frenesí. Y mi hija con ojos como platos, preguntándose por qué ese señor tan malo quiere romper el cristal de un coche y otro roba un bolso. ¿Y por qué también es un ladrón el que copia una película? Preguntas infantiles sin respuesta.

Y ahora ¿qué estoy haciendo? pues copiar el máximo de películas en un sólo DVD, utilizando la opción de eliminar ese anuncio. Estoy convirtiendo DVDs comprados en copias piratas ¡Toma ya! Si es que es imposible encontrar mayor imbecilidad por fotograma.

EL FRIKI - VIDEO

No me preguntéis cómo llegué a este pedazo de vídeo, porque no me acuerdo. Supongo que en otra de esas noches ante el capítulo cuatrocientos y pico de Cuéntame. Pero no me digáis que no es divertido.

Betty Misiego ganaba por 1 punto, pero le tocaba votar a España, que cerraba el concurso. Y dio sus 10 puntos a Israel, quien a la postre fue la ganadora. Emoción hasta el final y el buen rollito hispano de siempre (que hubiera tenido la misma oportunidad Italia...Ja). Sinceramente, en mi pubertad, yo era del rollo Uribarri y estas cosas de los festivales me daban morbillo y me mantenían fiel a la pantalla que ya era a color.

De la Misiego, sólo me viene a la mente un vestido blanco, niños alrededor y aquel moño tirante. Pero lo que más recuerdo es a este grupo y a esta canción. Con ese punto Boney M y con una carencia de sentido del ridículo, propia de aquellos años, aquí tenéis al grupo alemán Dschinghis Khan con su canción "Dschinghis Khan".


SU PREMIO, GRACIAS














En su rueda de prensa en San Sebastián, se le preguntó a Ang Lee algo así como si estaba preparado para la carrera hacia los Oscars de este año. Y él contestó que aún no sabía si tenía muchas ganas de recorrer la distancia de 15 pollos para llegar a las nominaciones. La explicación es sencilla: 15 son las comidas, cenas o recepciones que estaban contratadas por la productora para promocionar «Taking Woodstock» y como lo único que cumplía con todas las correcciones políticas y religiosas era el pollo, ya veía su futuro en forma de alitas y muslos crujientes. En esta respuesta estaba también implícito un mensaje escéptico sobre el mercado de los premios y galardones en el mundo del cine.

Entre los críticos acreditados en los Festivales también existe una Ley de Murphy: aquella película que no se ve (y normalmente es porque tiene pinta de truño y no se hace un esfuerzo inhumano por ir a verla) acaba siendo la galardonada con el Gran Premio. De ahí esa ansiedad por correr de una sala a otra y terminar el día con sólo un café y un pincho de tortilla revenido. Hay que verlo todo, porque Murphy era un maldito cachondo.

Y también está implícita la desconfianza en los criterios del Jurado para conceder los premios. Los Jurados, por definición, no son el público, ni la crítica especializada. De ahí que haya un premio del Jurado, otro de la crítica y otro del público. Perogrullo puro. Y nunca coinciden. Y hay que repartir para que (casi) todo el mundo quede contento . Y en este reparto viene la hecatombe.

El Festival de San Sebastián parece ser que no se ha librado de todo esto, ni de leyes murphianas ni de palmareses curiosos:

  • El Gran Premio (Concha de Oro) para lo que parece ser un gran descubrimiento, para City of Life and Death,de Lu Chuan.
  • Premio especial del Jurado (que estaba presidido por el francés Laurent Cantet) para uno de los grandes pestiños del mundo mundial, la francesa Le refuge, de François Ozone. Obviamente, soy un zoquete subpirenaico que no tiene la sensibilidad por lo chic y lo supreme de ver a dos pijos inyectándose jaco en la yugular.
  • Mejor director, Javier Rebollo, por La mujer sin piano. Me suena que había por ahí pulando un tal Campanella y otro tal Lu Chuan que rodaron dos enormes piezas de artesanía. Me temo que el recorrido de La mujer sin piano por las salas será fané y descangallado.
  • Mejor actriz, Lola Dueñas por Yo, también. No la he visto y no puedo opinar.Su trayectoria profesional es magnífica, pero también andaba por ahí una tal Julianne Moore que, como siempre, lo borda (Chloe)
  • Mejor actor, Pablo Pineda por Yo, también. Parece ser que este chico no ha sido ni será ya actor. Tampoco puedo opinar, pero tiene que ser la repera y contar con algo que se me escapa para levantarle el premio a Robert Duvall o a Ricardo Darín, éste en el papel de su vida.
  • Premio del Público, para Precious, de Lee Daniels. Sin objeción. Cualquiera lleva la contraria a una nota de 9,7. Pero, a ver, que no me entero. Esta pelicula no estaba en la Sección Oficial. ¿Qué vota el público, la Oficial + Zabalegi + Perlas de otros Festivales?
  • Y El Secreto de sus ojos ni un sólo premio, ni una mención...

Ya lo dije la en la anterior entrada: un zoquete en el Festival de San Sebastián. Pero en el siguiente, no me la dan, que ya me estoy estudiando todos los artículos de la Ley de Murphy.


Nota. No está de más darse una vuelta por las crónicas de un crítico consagrado y de otros amigos de los cuales me fío mucho más: mis compañeros en la pensión de Donosti, el gran José Manuel León Meliá y el no menos grande David Garrido Bazán.



EL ZOQUETE EN EL FESTIVAL DE SAN SEBASTIÁN




















Resumen rápido: una agotadora gozada.

Versión larga: en realidad han sido muchas las sensaciones obtenidas y va a ser difícil resumirlas. Pero allá vamos.

En un principio, mi intención era aprender cómo hacían las cosas los maestros del mundo festivalero. Es nuestro único certamen cinematográfico de serie A y eso son palabras mayores. Gracias a la impagable ayuda del amigo José Manuel, conseguí una acreditación de esas que te dejan entrar hasta (casi) las entrañas del monstruo. Y allá que me fui.

En cuanto paseé por la Avenida de Zurriola, invadida por esos enormes cartelones, y entré en el Kursaal ya supe cual era el pilar principal del Festival: la pasta gansa. Jóvenes impecablemente vestidos, coches de lujo que van y vienen trayendo estrellas, un desparrame editorial e informativo que cae en tus brazos como el maná y una organización sincronizada que encaja cada pieza de su engranaje a la perfección.

Tardé un par de minutos más en darme cuenta de cual era el segundo pilar de este enorme edificio: el cariño inmenso de los donostiarras por él. Antes muertos que sin Zinemaldia. Se nota que ya les enseñaron los colmillos cuando estuvieron a punto de desposeerles de esa categoría A. Y eso les dio mucho «yuyu». San Sebastián rezuma Festival. La ciudad es un puro plató de cine; las proyecciones se abarrotan; las apariciones fugaces de las estrellas causan furor; las filas se forman con ilusión y paciencia, sin ningún tipo de tensión. Aquello es una verdadera fiesta cultural. Cualquier película del kurdistán se disfruta o se padece con pasión... Conozco más de un sitio donde la proyección de una película ganadora de Berlín o Venecia quedaría «suspendue». Ya no te digo probar otros experimentos audiovisuales.

Tres días a cinco películas diarias (excepto el domingo, que fueron cuatro porque a doce bigardos les dio por jugar la final del Eurobasket). Sinceramente, jamás había visto tres películas seguidas.Mi record estaba en una temporada completa de «Perdidos» entre pecho y espalda. Tenía auténtico pavor por dormirme y roncar entre la tribu de críticos criticones que me rodeaba (Por cierto, como chiste malo, entre ellos también había muchísima pasta: a ver si varían los modelos de gafas, que parecían del uniforme de un «indie» en Sonorama). Temía ese momento en el que no pudiera aguantar la verborrea de alguna película francesa y tuviera que huir vergonzosamente, pisando los callos de mis compañeros de fila. Pues no, oye. Como un campeón. Y eso que hubo pestiños como esas dos películas (galas tenían que ser) que nos endosaron después del madrugón del segundo día.

Pero pude ver películas muy buenas. Magníficas. De verdad que tenía muchas ganas. Estaba ya muy enfadado con el cine. Pocas, poquitas cosas me habían emocionado estos últimos años. Apenas hallaba motivos para quitarme las pantuflas y acercarme a las salas. Sin embargo, me acabo de reconciliar. Vuelvo a creer en el cine como arte que te aporta alegría, sufrimiento, decepción y fe en las personas. Historias bonitas y bien contadas que te muestran diferentes mundos y puntos de vista.

Como no quiero aburriros en El Zoquete, paso las crónicas de las películas a los amigos de Kulechov (ya que soy el socio 37, aunque siempre pierda el carnet) a ver si se animan a publicarlas. Daos una vuelta por ahí y espero ayudaros a invertir 6,50 Euritos para la próxima vez que os animéis a ir a ese mundo con el que ya he hecho las paces: EL CINE.

P.D. Que sí, que sí. Entre codos, sobacos, nalgas, cables y cámaras, pude ver a Brad Pitt. A menos de 10 metros. Tengo una foto que no lo demuestra porque la puñetera cámara no disparaba el flash. Se puede ver un hombro y un borrón. Pero os juro por Obi Wan Kenobi que era él. ¿Y cómo es él? Guapo y tipazo, mucho mejor al natural. Elegante y con un saber estar innato. ¡Cómo aguantó a todos!. ¿Y Tarantino? Un superclase. Yo de mayor quiero ser como él: un tío que hace lo que le sale de las gónadas y encima le pagan y le pelotean.

Bueno, bueno. Ahora, a pasarse por El Efecto Kulechov.

A LA VEJEZ, DEPORTE















Hace unos pocos días, desempolvé la bicicleta, le dí dos litros de 3 en 1 a la cadena, le quité la etiqueta al maillot del Lidl que compré en 2003 y me lancé a la Vía Verde. Todo un acto de heroísmo tendente a despilfarrar calorías , en combinación con un afán suicida y cíclico que se repite en el inicio de cada curso escolar.

La tercera salida fue un domingo y a las 9 de la mañana ya estaba pedaleando con la vista puesta en Yerga. ¿Y con quien me encontré? Pues sí, con mucha gente con la que coincidía hace 15 años a la misma hora y el mismo día de la semana... pero en otro sitio y otra situación: en el Viana, desayunando, después de cerrar el último Pub. A varios de ellos apenas los había visto en este periodo. Quizás habíamos coincidido en unos hinchables o en algun cumpleaños en el Trompín. En fín, todos estamos pasando por uno u otro momento del proceso de crianza con el consiguiente abandono de la "vida loca". Y ahí andábamos, en plena naturaleza y quemando las toxinas de tantos años de acción. Si alguien nos hubiera dicho hace tres lustros que estaríamos un domingo por la mañana echando el bofe por un esfuerzo deportivo, lo hubiéramos enviado al carajo (o a por otro carajillo).

¿Y qué me vino a la mente? Pues os vais a reir de la tontería. Me imaginé el momento de comer un yogur: cuando somos jóvenes lo comemos a cucharadas, con ansiedad, sin apenas degustarlo. Pero cuando ya llevamos más de la mitad, metemos varias veces la puntita de la cucharilla (sin cachondeo ¿eh?)) y miramos con tristeza el fondo de la tarrina. Y al final, raspamos las paredes hasta el último resto. Quizás esta tendencia deportiva es un intento ingenuo de que el yogur nos dure más tiempo. O puede ser que ahora sea el momento de menear el músculo y no tocaba cuando éramos más jóvenes.

Quien sabe. Por si acaso, guardad la tapa del yogur para dar el último lametón.

Nota: obviamente la foto de arriba no está tomada en nuestra Vía Verde. No han colocado esos pivotes negros y amarillos.

ECHEMOS UNAS RISAS

Otra pata de la gran mesa de la canción de humor. LOS DEL GAS se han prodigado en discretas visitas a Calahorra. Como pasó con Los Berzas o Ixo Rai, pocos, pero afortunados han sido los que han degustado la miel de su cachondeo, que se funde con una ejecución musical fuera de serie. Los misterios (o necedades) de la industria discográfica no han dado bola a estos grupos. Y aquí, estamos, huérfanos de grupos de fiesta y birra, a merced de triunfitos y lolailos.

El primer vídeo, porque va clavado con la entrada de hoy. Y el segundo, porque sí.







Ah, se me olvidaba. En estos casos, las opiniones suelen ser de lo más dispar.Pero os vuelvo a recordar aquello de las opiniones y el culo, y a mí, esta idea, me ha parecido cojonuda.

EL MOMENTAZO














Si os acordáis, allá por el mes de mayo hablábamos del enorme proyecto del Festival Luna Lunera de Sos del Rey Católico. La cantidad y la calidad de artistas que se dan cita cada año es asombrosa. Y todo lo relacionado con su organización debe exigir sin duda un esfuerzo enorme. Cierta culpa de ello tienen unos amigos de verdad que tenemos por allí y que (eso dicen) leen cada entrada de este blog. Hace un par de días me llamaron. Me preguntaron por qué no había ido al concierto de Vetusta Morla y Marah... y yo tenía la simple excusa de que aquel día no tenía coche.

Bueno, como castigo por no haber ido, me contaron


¡Cojonera! Yo, de adolescente, soñaba que los Beatles se volvían a reunir y tiraban un dardo sobre un mapamundi y acertaban justo en Calahorra, donde hacían su único concierto; o que Deborah Harry, se perdía por esta zona y llamaba a mi casa para que la invitara a comer, a cambio de un Heart of glass en acústico... Fantasías de esas. Sueños imposibles por tener un momentazo de gloria.

Y mirad, a estas alturas de la historia (y en espera de que Cameron Díaz venga a la clausura del Festival de Cortometrajes), lo ocurrido en Sos es lo más cercano a ese momentazo que podía haber tenido este año. Y me lo he perdido. Bueno, por ahora no me cortaré las venas y me las dejaré largas.

Si, ya, había gente de Calahorra. Como en todos los sitios a los que vayamos.

Chaqueta al hombro, así llamaba Deborah a mi timbre



LLEGÓ EL DÍA

Ya no hay vuelta atrás. Adelante y que seas todo lo feliz que te mereces. Todos estos años que han pasado desde que te tuvimos como pipiolo en el Campamento han servido para formar un buen chaval. Ahora das un bonito paso en la vida y seguro que acertarás. Un abrazo también a tus padres y a la chica del Baix Camp. Y eso... que seais muy felices.