
Como ya os dije en alguna ocasión, en este blog no se pretendía hablar de política, religión o fútbol, por ser tres asuntos comprensibles únicamente desde el uso de la fe y no de la razón. Si tenéis ganas de discutir de algún tema conmigo, no será precisamente de ninguno de los anteriores. Pero claro, lo que también es imposible es mantenerse al margen de la realidad. Y ésta, poderosa, nos confirma que, a nuestro pesar, somos animales sociales y políticos.
Pero, a mí, la política -como la noche- me confunde. Hasta hace muy poco, creía tener claro quien era el verde y el amarillo, el indio y el americano, el poli bueno y el poli malo, Bonie y Clyde, Ortega y Gasset... Pero es que ahora tengo un totum revolutum encima como un piano. Porque, aquí, ¿quién era el que apoyaba al trabajador y al eslabón débil de la cadena? Por contra, ¿en qué bando caían los explotadores, especuladores y caciques? ¿Quien no iba a renunciar nunca a unos principios sociales basados en la solidaridad, la igualdad, el laicismo y la justicia tributaria? ¿Quien iba a defender la libertad de mercado frente a toda intervención del Estado? ¿Y qué diablos es eso del Mercado? ¿Ya no es el de Abastos, con sus encurtidos, adobados y mollejas?
En medio de toda esta confusión, me preparo, una vez más y parece que no será la última, a participar en una huelga. ¡Qué aburrimiento, de verdad! ¡Si es que me he apuntado a todas! Y todo porque tenemos que pagar que alguien faltó a clase el día en que enseñaron los dos principios básicos de Don Pero Grullo:
1º.- Hay que gastar un poquito menos de lo que se ingresa. Siempre. Hasta cuando salen a pastar las vacas gordas.
2º.- No dejes que el ignorante te organice la fiesta. Entre pitos y flautas, se lo gastará todo: la mitad en pitos, y la otra mitad en flautas.
Pero, bueno, ya puestos en el ahorro y en el recorte, voy a aportar mi pequeña idea a los jefes de la cosa. En apenas unos meses comenzará otra carísima caza del voto para unas nuevas elecciones. De verdad, no gastéis ni un euro en ella. Ni veo la tele ni oigo la radio. No abro ningún sobre de propaganda electoral. Paso a toda leche la página publicitaria cuando leo los periódicos . Y no voy a ningún mitin. Y si os sirve de reflexión, aún estoy utilizando para notas las papeletas del “Partido Humanista para Personas Humanas (PhPh)” de las Europeas de 2003. Y están sin desembalar las del Partido Onanista y Funambulista (POF). No derrochéis tanto, por favor. Ya lo tengo absolutamente decidido. Esta vez no voy a votar contra nadie.
El logotipo virtual (hasta la fecha) proviene del blog de Escolar y, a su vez, de aquí.
THE MACCABEES
Hala, venga, relajémonos, que esto en cuatro días se olvida. Un poquito de música, buenas viandas y un Mundial de Fútbol y aquí no ha pasado nada. La música va de mi cuenta. Os presento a un grupo que está consiguiendo una buena cuadrilla de fanáticos. Con su tercer disco han arrasado y han conseguido unir a histéricas adolescentes e implacables gafapastas. Cuidado, que esta canción es pegadiza y no me la quito de la cabeza, lo cual tampoco está tan mal,porque la que anteriormente no se me iba ni a tiros era la del Chiquitito de los...

"Los reyes no hacen nada, porque para eso están los peones. Esos son los que caen. Los peones nunca duran mucho”. “Salvo que estemos hablando de un peón jodidamente listo”. (D' Angelo. The Wire, 1ª Temporada)
Os presento a los culpables de que no haya acudido a nuestra cita habitual durante casi todo el mes de mayo.
Mira que me lo habían advertido: no lo pruebes, que te vas a enganchar. Que el efecto lisérgico de las aventuras de estos muchachos es muy fuerte. Que con la primera toma ya habrás caído en el abismo. Y que cada día vas a ir a por tu dosis, buscándola debajo de las piedras, así hasta las más de 60 de que se componen sus 5 temporadas.
Y yo, ahí, valiente y “echao p´alante”, que no, que “yo controlo” y puedo dejarlo cuando quiera.
Pues no, majo, que esto no funciona así. Cuando se ha trabajado un producto en el laboratorio con dedicación y profesionalidad, sale el producto perfecto, dulce como el cabello de ángel y demoledor como los Peta Z de última generación.
Ya había salido de la 4ª y hasta la fecha última temporada de DEXTER, completamente abrumado por sus tres minutos finales. Creía que no iba a soportar otra nueva relación de pareja con otra serie y me parecía impensable ser infiel al psicópata forense de Miami. Pero no, allí estaban los polis y los camellos de Baltimore, con el colmillo esperando mi yugular. Para la llamada “crítica especializada”, The Wire es la mejor serie de la historia de la TV. Yo no sé que decir. Sólo he visto la primera tanda y parte de la 2ª: aún no he podido cerrar la mandíbula.
Pero eso sí... he llegado a varias conclusiones, verbigracia:
La otra razón por la que no he escrito durante estos días está también relacionada con la frase que abre el artículo de hoy. Y como estaba cabreado y no quería echar espumarajos por la boca (por el teclado), he decidido respirar, contar hasta diez y apretar los dientes (aunque me temo que nos los van a saltar a todos).
Mientras tanto, los peones sigamos hablando de banalidades, televisión, cine, música, pan y circo. Te toca mover .



El asunto de la cogida de un famoso torero me pilló a la vez que la escucha de las canciones de un grupo muy original, fascinante e hipnótico: Morphine. ¿Qué tiene que ver el tocino con la velocidad? Pues que en los dos casos, la muerte estaba presente, ya en su modalidad triunfante o en la fracasada. ¿Nadie puede elegir el lugar y el momento de su muerte? Los suicidas, que juegan con 31 de mano, responderían, si pudieran, afirmativamente a esta pregunta. Pero en el resto de los casos ya no es tan sencillo. Hay quien dice que este cariacontecido torero busca la muerte en la plaza. Esta vez parece que no lo ha conseguido y tendrá que aplicarse con más ahínco a la próxima vez. Apostaría a que éste muere de viejo en su cortijo, ya que la de la capucha negra es una tocapelotas de tomo y lomo. Mientras tanto, cada plaza seguirá soñando con ser la que cuelgue la placa que rece:
”Aquí murió J.T., torero que nunca aprendió esa ley física que nos enseñaban en 5º de Primaria, que hablaba de algo así como que si dos cuerpos procedentes de diferentes destinos chocan en un punto del espacio, el más endeble se irá a tomar por saco”.
En cambio, esta cínica Parca, que se cachondea del ser humano, elige momentos muy curiosos para echarse un alma nueva a la saca. Y aquí es cuando entra a trabajar el ejemplo de Morphine. El 3 de julio de 1999, en el Festival de Roma, Mark Sandman cantante y alma mater de Morphine presentaba su octava canción con estas palabras: "Esta ha sido una noche muy bella, es hermoso estar aquí y quiero dedicarles una canción muy sexy” ... y, hasta luego, Lucas. Colapso cardiaco y a criar malvas. Murió con las botas puestas, sobre el escenario y agarrado a un bajo con el que había construido auténticas maravillas musicales. Tenía 47 años. ¿Era la muerte que él había deseado? Pues hombre, a mí se me ocurren momentos y lugares mucho más truculentos, así que tampoco está nada mal. Pero intuyo que a él no le hubiera importado aplazarlo un par de décadas más. Sin duda, tendría cientos de proyectos, musicales o no; miles de abrazos pendientes y millones de experiencias que vivir. Y alguien lo esperaría detrás del escenario.
Sea lo que fuere, he aquí una muerte mítica, un momento “cool” que, por ahora, al reconcentrado torero se le escapa. El día que lo consiga, miles de palmeros saldrán a desmenuzar su trascendencia “histórica y artística”. Pero que se desengañen todos, que el mundo seguirá girando a la misma velocidad y en el mismo sentido. El mito siempre se alimenta de la falsa trascendencia y del autoengaño. Si fuera mi hermano o hijo le aconsejaría (le suplicaría) que volviera a coger los libros de 5º de Primaria. ¡Quedan tantas cosas hermosas que hacer en la única vida que nos han repartido!
Por ejemplo, disfrutar de grandes momentos de la música, como las canciones de Morphine, el grupo que nos enseñó que la guitarra e incluso dos cuerdas del bajo, son prescindibles. Como los toreros. Lo importante es el Rock ´n Roll... y la vida.
* Poco antes de las elecciones de 1992, Bush era considerado imbatible por la mayoría de los analistas políticos, fundamentalmente debido a sus éxitos en política exterior, como el fin de la Guerra Fría y la Guerra del Golfo Pérsico; su popularidad entonces había llegado al 90% de aceptación, un record histórico. En esas circunstancias, James Carville, estratega de la campaña electoral de Bill Clinton, señaló que éste debía enfocarse sobre cuestiones más relacionadas con la vida cotidiana de los ciudadanos y sus necesidades más inmediatas. Con el fin de mantener la campaña enfocada en un mensaje, Carville pegó un cartel en las oficinas centrales con tres puntos escritos:

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Esta es la foto de la semana. La original está en la página del Museo Virtual de Canadá. Se ha distribuido tanto en periódicos de primera línea como en los blogs de curiosidades y, sobre todo, en los dedicados a fenómenos paranormales. Se tomó en 1941 con motivo de la reapertura de un puente en la Columbia Británica, Canadá. Vemos a un grupo de gente que observa una escena. Todos ellos van ataviados con los trajes y sombreros propios de la época. Todos menos uno, el que más destaca a nuestra vista. Se trata de un joven con un corte de pelo propio de nuestros días, ataviado con unas gafas muy chachis y con una estética propia de cualquier fiber de empalmada tras el Rock ´n Rio.
Los más audaces ya le han concedido el título de “viajero en el tiempo” o personaje que, a través de un programa de la CIA, la NSA o de la TIA, se ha dedicado a moverse en el espacio-tiempo para inventariar el pasado y adelantar el futuro. Muchos de los defensores de esta teoría se basan principalmente en sus pintas gafapasta y en esa cámara que lleva en sus manos que alguno ya la ha identificado como una Kodak nosecuantos fabricada en el milenio actual.
Los escépticos ya han tirado de vectores, algoritmos y ángulos de las sombras para demostrar que todo es obra del diabólico photoshop. Muchos de ellos lo demuestran colocando sus propios fotomontajes en la red.
Hay quienes piensan que no deja de ser un pijo urbanita “modenno” de la época, cuyos padres tenían un chalet en el pueblo para los findes y que pasaba por allí. Porque, claro, si fuera un agente supersecreto que cruza la línea del tiempo e intentase pasar desapercibido para no levantar sospechas, está claro que se fumó la clase de Camuflajes y Disimulo de 1º . O que pensó: “bueno, si le coló a Marty McFly...”
Pero, amigos míos, yo sí tengo la prueba de que ésta es la foto del Viajero del Tiempo. Está ahí, sólo hay que fijarse un poco. El “modenno” sólo es un señuelo, enviado para alimentar las teorías de conspiración y entretener a Fox Mulder. Fijaos en el margen izquierdo, en el tipo que lleva un traje con corbata de rayas y sombrero. Está completamente adaptado al medio y tapando su cámara de video de última generación. Fiel al protocolo de camuflaje que obliga la Academia de la CIA en Arlington, Virginia.
Ese, señores y señoras, y todos los que lo conozcáis estaréis ya ojopláticos, es, es...