LA SOLUCIÓN ESTÁ EN LO SENCILLO
















El futuro de la industria audiovisual son los productos en tres dimensiones. Los sesudos creadores de nuestras necesidades para los próximos años nos van a bombardear con este mensaje: el mundo es 3D; tú necesitas 3D.

Y manos a la obra. Ingenieros, físicos, ópticos, diseñadores... todos corren como posesos en busca de la solución definitiva. Desarrollan algoritmos, combinan colores y lentes, promueven o descartan leds, plasmas, LCDs o pantallas superfinas. Están a punto de dar con la solución definitiva. Las últimas películas de las grandes productoras se proyectan en macrosalas entre la mirada alucinada de ávidos espectadores con sus gafitas de colorines.

Pero mira por dónde, un fotógrafo cartagenero y una modelo circunstancial cubana nos demuestran que las tres dimensiones sobre un soporte plano ya estaban inventadas, por lo menos, por lo menos, desde Altamira.

Dale a la ruedecita del ratón y sube arriba. Y mira. Ahí tienes la prueba de que la solución siempre está en lo más simple: Dos curvas que se disparan y un movimiento trémulo provocado por el desenfoque. Y la cámara, cabezota, que centra el motivo y le ordena que permanezca quieto. Imposible. Para colmo, el caprichoso espejo del escaparate afirma la casi cuarta dimensión. Y la guinda: la humedad habanera que aprieta firme la tela blanca y sólo deja un milímetro para la imaginación.

Dejad que los japoneses sigan investigando las técnicas de 3D. Yo cierro los ojos y sigo imaginando ese paseo mulato por las calles de La Habana.

LO HAN VUELTO A HACER


Roger Hodgson (Supertramp) en 2007



Otro año más y van ya unos cuantos. No sé como lo consiguen. Cada verano, durante unos 10 días, en un pequeño pueblo aragonés junto a la frontera navarra, llamado Sos del Rey Católico, se organiza uno de las mejores propuestas musicales de Europa. Y con un nombre precioso: "Festival Luna Lunera".

¿Que tiene de especial este Festival? Pues para empezar, su propuesta musical. Ecléctica, selecta pero a la vez popular y universal. Echa un vistazo al programa de este año y anteriores para que te hagas una idea. A ello, súmale el escenario: una coqueta lonja medieval donde apenas 450 personas se concentran cada noche para ver a estos artistazos a no más de 10 metros de distancia. Después, conciertos únicos (y no es un topicazo): el ruido no puede enmascarar a la buena música y las interpretaciones son especiales. Nadie puede esconderse a esa distancia, los músicos lo saben y echan el resto.

Y por último: en Sos sólo hay un bar de copas. Magnífico, por cierto. Bueno, pues tras los conciertos, muy pocos artistas renuncian a la penúltima allí. Lo dicho... es algo único.

Este año apuesto por ir a ver a Vetusta Morla. Me los perdí en el Actual y dos veces ya sería un pecado. También me gustaría ver qué hacen los viejos Jayhawks, pero todo no puede ser.

2 comentarios:

María Pilar dijo...

Hola, muy buena la imagen. Ya he visto que tienes algun comentario de Chisco, tienes mas suerte que yo. Saluditos

Charlyté dijo...

Pues ya sabes, tienes que hablar en tu blog de un grupo de rock raro, raro, raro... y seguro que lo conocerá y hablará de él.

Salud

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