EL AZAR














Esta noticia acerca de una suicida que, en su caída, arrolla y mata a un peatón me ha recordado inmediatamente a la introducción de MAGNOLIA. ¿Qué nos puede deparar el azar? ¿Todo es cuestión de una causa y un efecto o nuestra vida (y nuestra muerte) depende del capricho de un duende juguetón? ¿Tendremos nuestro destino ya marcado a fuego y, por lo tanto, el libre albedrío se irá a tomar por saco? Buenas preguntas a las que desde los estoicos, pasando por los escolásticos, los existencialistas y finalizando por los heavy-metal, aún les estamos dando vueltas.

Nos preparamos para nuestro futuro desde pequeñitos; planificamos cada minuto de nuestros hijos en la confianza de que les diseñaremos un bonito porvenir; intentamos tener todo controlado y huimos de la improvisación como de la peste. Y al final va a ser que todo depende de un click del destino, un chasquido que cambia tu vida para siempre.

Porque, en definitiva, es el azar el que te trae aquí desde el limbo y no a Guinea Bissau o a Ohio. También te lleva a chocar en ese sitio y a esa hora con la que será tu pareja, con la que (a partir de un espermatozoide y no de otro compañero entre varios millones) tendrás esos hijos y no otros, que a su vez conocerán a sus parejas en otro choque singular.

Pero tenemos un chip en alguna zona de nuestro cerebro que nos evita abandonarnos al azar o a ese "aquí me las den todas". Conservamos el instinto del cabezota que está convencido de que nuestro futuro lo fabricamos nosotros y no el duendecillo cachondo. Y tiramos para adelante con una fe en nosotros mismos que, observada por una especie alienígena, parecería alucinante.

Somos curiosamente pertinaces, aunque quizás estos días caminemos más arrimaditos a la pared.

Disfruta de estos minutos azarosos y maravillosos del prólogo de Magnolia.

2 comentarios:

María Pilar dijo...

Bonita y cierta esta reflexión. Un besito guapo

Jose dijo...

Otra vez lo has bordado. Siento mucho lo de esa morena con ojos brillantes. Yo sí lo entiendo. Ánimo

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