EL ÚLTIMO ROMÁNTICO














Anoche convoqué un "brainstorming" familiar acerca de profesiones imposibles (esas ocupaciones por las que ningún patrón pagaría un euro a un obrero). "Pastor de Caracoles", "Pulidor de esqueletos", "Dentista de lombrices", "Terapeuta de parejas en el Arca de Noé". En fin, perlas de este tipo.

Todo ello vino a raiz de este artículo de la revista Consumer. Se trata de una entrevista con Fernando Roch, que se autodenomina URBANISTA. En la primera frase del artículo se define el objetivo de esta profesión como "construir ciudades donde los ciudadanos sean felices". ¡Toma ya, y me reía yo imaginando al pastor de caracoles por la pradera! En realidad, este señor es catedrático de Urbanismo y enseña la teoría a sus alumnos, me imagino que de Arquitectura, para que la apliquen en el ejercicio futuro de su profesión. Pero, visto lo visto, pasar sus enseñanzas a la práctica supone más dificultades que probar la teoría del Big Bang a partir de un acelerador de partículas que recorra media Suiza.

En un esfuerzo de imaginación veo a este señor contratado por alguna Entidad para diseñar esa ciudad perfecta. Este profesional realizaría un estudio de la realidad, un diagnóstico y propondría una serie de soluciones, que según sus palabras serían:

- Olvidarnos de extender el Casco Urbano y rehabilitar lo que tenemos más a mano: nuestras zonas históricas, cuyas viviendas se están quedando vacías.
- En consecuencia, no seguir con esas promociones de unifamiliares cada vez más lejanas del centro y a las que hay que conectarse por medio de una red de autopistas cada vez más (es)tupida.
- No reducir los espacios y construir pisos más amplios.
- Reservar solares para zonas de esparcimiento y ocio
- Devolver al ciudadano la sensación de que el Centro de la ciudad es seguro para vivir.

El primer esfuerzo de la imaginación lo supone que contraten a este buen señor y profesional para pedirle sus consejos. Y ya, el supremo, es que se los tengan mínimamente en cuenta. Cierro los ojos y veo, a un lado, a este catedrático, el último romántico, con su videoproyector y su powerpoint, mostrando la viabilidad de esa ciudad que se reinventa, que no crece caóticamente, que integra a los ciudadanos y a los trabajadores. Al otro lado, en la penumbra de la sala de proyección, los verdaderos ejecutores del urbanismo de nuestras ciudades, a los que no hace falta ennumerar. No miran el powerpoint, sino la calculadora, que está cuantificando las pérdidas por no construir unifamiliares, autopistas y vías de tren, por no recalificar eriales (ya que hay solares y viviendas disponibles en el Centro)...

Y esa voz que surge del fondo de la sala: "Muchas gracias por su informe, sr. Roch. Seguiremos en contacto".



CatPeople

Cat People es el título original de la película de Jacques Tourner, de 1943, que aquí se tradujo como La Mujer Pantera. También se utilizó para su remake de 1982, dirigido por Paul Schrader e interpretada por Nastassja Kinski. En su banda sonora participó David Bowie con su mítico Puttting out Fire, que a su vez se utiliza en Gloriosos Bastardos, de Quentin Tarantino. Esto parece un ejercicio de la Teoría de los seis grados de separación, pero no es más que una introducción chorra a nuestro grupo de hoy: CatPeople (tó junto). Son de Barcelona, por lo que, este caso, lo de Cat puede ir por otra onda. Después de todo este rollo pedante, aún tengo la esperanza de que os guste


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1 comentarios:

María Pilar dijo...

Si alguna vez construyen esa ciudad me encantaría vivir allí.
Buen finde

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