
Lo peor es la enorme tomadura de pelo y la ofensa a la democracia que esto supone: en el texto que el gobierno publicó después de la rueda de prensa del consejo de ministros con los puntos principales no se comentaba NADA sobre el tema de la propiedad Intelectual, ni en la página, ni en el pdf. Ha sido anoche, cuando el gobierno envió a las redacciones de los medios un pdf con todas las medidas, cuando algunos periodistas como Ramón Muñoz han visto y comentado las medidas: ese infausto “quinto punto” que autoriza a los “organos competentes” a cerrar una página web, establecido como “la salvaguarda de los derechos de propiedad intelectual” ha aparecido “misteriosamente”, completamente “de tapadillo”, dejando claro cuál es el nivel de respeto de este gobierno hacia sus ciudadanos.
No es el gobierno del pueblo, es el gobierno de la SGAE, de EGEDA y de La Coalición, que pueden llegar, meter su pluma en una ley que ya ha pasado por el Consejo de Ministros, y poner en ella lo que les venga en gana, aunque esté completamente en contra de los intereses y los deseos de la ciudadanía y sea simplemente un torpe intento – el enésimo – de proteger los negocios de unos pocos, de ir en contra del progreso alegando las mismas estupideces patéticas de siempre: que “en cinco años no habrá canciones ni música“… que no me hagan reír: en cinco años habrá más y mejor música, porque ya van más de cinco años que esto existe, y los únicos que están en crisis son los parásitos de la música. Desde que esto empezó, hay más y mejor música. Los artistas, mira tú por dónde, ganan más. Pero no nos engañemos: esto no tiene nada que ver con las descargas de música, ni con el P2P: esto es un intento por controlar la información, por poder silenciar las opiniones que no nos interese oír, por callar a las voces discordantes. No hace falta ni ir al juzgado: el ministerio de Cultura se ha puesto todas las competencias, como obligar a los prestadores de servicio a revelar las direcciones IP de sus usuarios: Olcese, Guisasola o Bautista, consagrados como “órgano competente”, por obra y gracia de un punto colado de rondón. Impresionante.
Este no es mi gobierno. Esto no es una democracia. Si este país tuviese lo que hay que tener, el sinvergüenza que ha permitido la aparición misteriosa de este “quinto punto”, que ha llevado a cabo este atropello a la democracia, tendría que estar dimitiendo mañana mismo. Esto es equiparable a un auténtico golpe de estado digital, es uno de los episodios más impresentables y alucinantes que hemos podido ver como nación supuestamente en democracia: las leyes no las tramitan los ministros ni el Parlamento, las tramitan los talibanes de los derechos de autor, y hacen con ellas lo que les da la gana sin encomendarse a dios ni al diablo. Se publican, y a correr: lo que opinen los ciudadanos, da exactamente igual.
Es el gobierno de Los Otros: están muertos, pero no lo saben."
_________________________________________________________________________________Cuando comencé este blog me propuse intentar no escribir nada relacionado con el fútbol, la política y la religión. Las tres areas se basan en la fe y no en la razón. El que nace musulmán o católico, de derechas o de izquierdas y del Barça o del Madrid, ahí se queda, de por vida, sin pensar en ninguna posibilidad de cambio. Ahí no hay nada que discutir.
¿Y qué ha conseguido hasta ahora como entrenador? Pues clasificar a Argentina por los pelos, mandar a mamarla a Parla a la prensa y conseguir una sanción chorra (dos meses de exilio, justo el tiempo en el que no tiene ningún partido) para su currículum. Y ahí estaba, en el Calderón, todo ufano e hinchado. Me temo que ese superego sólo servirá para hundir al que debería ser el alumno que supera al maestro, enviándolo a trotar por el campo como un pollo sin cabeza.
Y luego, esa frase que marca un ideario totalmente incompatible con lo que ofreció como futbolista: “Argentina siempre juega al límite”. ¡Que no te enteras! A lo que tiene que jugar es... ¡al fútbol!
Es curioso: defendemos nuestros datos personales con uñas y dientes. Pedimos protección al Estado legislador para que las empresas privadas no nos incluyan en sus insaciables bases de datos. Los funcionarios tenemos que conocer y firmar interminables protocolos para la defensa de los datos de los ciudadanos. Creamos listas Robinson y cuando alguien se acerca pidiéndonos un minutillo para una encuesta “anónima”, pensamos para nosotros “Si, ya, ya.. anónima”
Protegemos a nuestros menores y exigimos que se difuminen sus rostros en las tomas fotográficas o en los telediarios. Para la inscripción de un niño en cualquier actividad, nos presentan unas fichas en las que un cuarto es para sus datos y otros tres para una relación impresionante de artículos de la Ley de Protección de Datos y de la Ley de Protección al menor. Solicitamos a los padres su permiso para que los niños puedan salir de forma identificable en fotos de algún folleto informativo. En caso de demanda, ese permiso podría llegar a ser papel mojado. Finalmente, decidimos publicar imágenes con niños a un par de kilómetros de distancia, intentando que no se distingan unos de otros.
Supongo que todo esto es el producto, como siempre, de un mal uso de algo que tradicionalmente habíamos basado en la confianza, contínuamente desmentida, en la bondad humana. Pronto pasaremos, de la alegría de buscar ese periódico donde salen nuestros niños en la castañada o en el cuentacuentos, a ese desasosiego por el temor a que alguien utilice su rostro en un perverso fotomontaje.
Si, ya, me diréis. ¿Y dónde está la paradoja del título? Pues en el hecho de que, si los adultos nos la cogemos con papel de fumar, a los menores todo esto se la trae al pairo. Si nos damos una vuelta por las llamadas redes sociales (Tuenti o Facebook, por ejemplo) vemos que la intimidad y la defensa de los datos personales acaba siendo un cuento chino. El pudor por exhibir todo tipo de datos, fotos y acontecimientos es realmente escaso. Agregan a su página a los amigos de los amigos de los primos sin mucho remilgo y con nula prevención. Exponen lo que han hecho el fin de semana y lo que harán en el siguiente. Actualizan, en tiempo real, con sus teléfonos móviles, cualquier cambio de actividad. Y toda la intimidad que, desde sus padres, la Administración o los medios de comunicación se ha intentado proteger, se va a tomar por saco.
Y la Protección de Datos y la Ley del Menor choca con otra paradoja: el derecho a su intimidad personal. Y, hala, a legislar otra vez y a intentar poner puertas al campo. Mientras tanto, un consejillo: no les adelantéis a vuestros hijos cuándo os vais (con ellos) de vacaciones hasta última hora. Los amigos de los amigos de los primos tardarán un poco más en saber cuando tendréis la casa vacía.
UNA VOZ Y UN WOK
Hay una amiga seguidora de este blog cuyo gusto musical y estético es de mi total confianza. Así que cuando aconseja escuchar algo en su Facebook, allá voy con una fe ciega. Y no me falla nunca. Si por algo actualizo mi cuenta es por disfrutar de la novedad que propone.
Ya lo dije la en la anterior entrada: un zoquete en el Festival de San Sebastián. Pero en el siguiente, no me la dan, que ya me estoy estudiando todos los artículos de la Ley de Murphy.
Nota. No está de más darse una vuelta por las crónicas de un crítico consagrado y de otros amigos de los cuales me fío mucho más: mis compañeros en la pensión de Donosti, el gran José Manuel León Meliá y el no menos grande David Garrido Bazán.